El Boletín Oficial del Estado publica la Ley 1/2025, cuyo objetivo principal es la prevención y reducción de las pérdidas y el desperdicio alimentario a lo largo de toda la cadena, desde la producción hasta el consumo. Esta ley establece una jerarquía de prioridades para la gestión de los alimentos no consumidos, fomentando primero su uso para la alimentación humana a través de la donación, seguido por la alimentación animal y otras formas de valorización antes de considerar su descarte como residuo. Además, la normativa define obligaciones específicas para los distintos agentes de la cadena alimentaria, incluyendo la elaboración de planes de prevención, el fomento de acuerdos de donación y medidas para facilitar que los consumidores se lleven los alimentos no consumidos en establecimientos de hostelería.
La ley también aborda la racionalización de las fechas de consumo preferente, el fomento de buenas prácticas, la planificación y el control a través de un Plan Estratégico y un Plan Nacional, y establece un régimen sancionador para el incumplimiento de sus disposiciones, buscando así contribuir a la sostenibilidad, la economía circular y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Finalmente, la ley realiza modificaciones en otras normativas relacionadas con el sector agrario y alimentario, adaptándolas a los principios de prevención del desperdicio y estableciendo un nuevo sistema para la determinación de la representatividad de las organizaciones profesionales agrarias a nivel estatal.